Liturgia



  • Definición de la Liturgia
  • Otras definiciones
  • Pero la liturgia es algo más todavía
  • Fines de la Liturgia
  • Importancia y estudio de la liturgia

1. La palabra Liturgia

El término “Liturgia” (del griego leiton ergon = obra, función o ministerio público social) etimológicamente significa oficio o servicio público, o del pueblo. En este sentido lo empleaban los griegos para designar cualquier servicio civil o militar que los ciudadanos estaban obligados a prestar  al Estado, o cualquier función pública que desempeñaban en interés del bien común. Para los egipcios, además de este mismo significado, tenía el de oficio cúltico referido sobre todo al culto de los dioses.

Entre los primitivos cristianos se empezó a usar el término  “Liturgia” para designar el Santo Sacrificio de Cuerpo y Sangre del Señor, es decir, la Eucaristía, la Misa. Efectivamente, ningún ministerio eclesial más sublima y trascendental que el del Sacerdote ofreciendo al Padre Eterno el Sacrificio salvador de su Hijo Jesucristo, en nombre de Cristo y con el Pueblo de Dios y en beneficio universal. Más en estos casos, solían anteponer a la palabra “Liturgia” los epítetos de santa, mística o divina, y más frecuentemente se lo llamaba Oficio u oficio Divino. Tan sólo los grandes escritores cristianos de cosas sagradas empiezan del siglo XVI en adelante, a emplear libremente la palabra liturgia en el sentido cultural actual, y a intitular con ella muchos de sus tratados y libros. Por fin, la Sagrada Congregación de los Ritos y el Código de Derecho Canónico adoptaron oficialmente los términos “Liturgia” y “Litúrgico”, para diferenciar todo lo relativo al Culto sagrado. Hoy la Iglesia los emplea constantemente y han encontrado en el Misal y hasta en las nuevas Anáforas.

1.1 Definición de la Liturgia

La dificultad de definir con toda exactitud la liturgia, ha dado en estos últimos decenios, a múltiples definiciones incompletas que todavía no han satisfecho a los estudiosos. Hasta el concilio vaticano II la del papa pio XII, en su encíclica “Mediator Dei”, fue la más autorizada. El Vaticano II halló razones para considerar a la “Liturgia como el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo, en el cual los signos sensibles significan y cada uno, a su manera, realiza la santificación del hombre, ejerciendo así, el Cuerpo Místico de Jesucristo, es decir la cabeza y sus miembros, el culto público íntegro. (CLV, n.7)[1]

En esta cuasi – definición resaltan tres ideas fundamentales:

  1. La sacra mentalidad de la liturgia como transmisora de la vida divina a los hombres, a través de un conjunto variado de signos sensibles y eficaces.
  2. Sobre todo, el oficio Sacerdotal de Jesucristo, siempre actual salvíficamente activo, eternamente vivo y operante en medio de la iglesia y del mundo, principalmente en la liturgia.
  3. Y también el ejercicio del culto público por toda la Iglesia, cabeza y miembros, mediante el cual Cristo está siempre presente en toda acción litúrgica.

De esta misma definición se infiere que la liturgia es la actualización constante del Misterio Pascual de Cristo Redentor, glorificando al Padre y salvando a los hombres, Misterio salvífico que la Constitución litúrgica conciliar no pierde de vista en todo su artículo.

Pio XII, por su parte, definió así a la liturgia: “Es el culto público que nuestro Redentor tributa al padre como Cabeza de la Iglesia, y el que la sociedad de los fieles tributa a su Fundador, y por medio del El al Padre Eterno.” O más breve: “Es el culto público integral del Cuerpo Místico de Jesucristo, es decir de la Cabeza y de sus miembros”. (EncMDei n.20)[2]

Estas son dos definiciones, la de Pío XII y la del Vaticano II, presentan a la humanidad de Cristo como medio de unión entre Dios y los hombres, y en ambas aparece el Verbo encarnado primordialmente como “Mediador de Dios y de los hombres, y Sumo Pontífice”.

1.2  Otras definiciones:

  • Culto oficial de la Iglesia (la más común en estos últimos tiempos).
  • Misterio del culto de Cristo y de la Iglesia (de dom Casel, quien ve en la liturgia la presencia de la Obra redentora, cumplida por Cristo en el pasado y actualizada para la salvación del mundo).
  • Conjunto de signos sensibles y eficaces de la santificación y del culto de la Iglesia (de dom Vagaggini, muy acreditada).

1.3  Pero la liturgia es algo más todavía.

“La liturgia es la cumbre a la cual tiende toda actividad de la Iglesia, y al mismo tiempo fuente de donde mana toda su fuerza” (CLV n. 10). Así es, y también que la liturgia precede la acción misionera y catequética de la Palabra de Dios, y la acompañan las obras de caridad y lo ejercicios piadosos ordenados por los Obispos y concordantes con los tiempos y celebraciones litúrgicas y que a ellos conduzcan al pueblo (CLV n. 15).

1.4 Fines de la Liturgia

La Liturgia, como se deduce de sus definiciones, tiene por fin primario la gloria de Dios, principio y fin de todo y fuente de todo bien; y por fin secundario la santificación del hombre en orden a la vida eterna.

1.5  Importancia y estudio de la liturgia

La importancia de la liturgia, tanto para la misión salvadora de la Iglesia como para la vida religiosa de los individuos y de la sociedad. Sin ella, ni la Iglesia podría dar a Dios la gloria debida, ni salvar las almas, ni tampoco podrían los hombres disponer de los medios de salvación y santificación.

En cuanto al estudio de la liturgia, nunca como hoy es tan necesario y urgido por la Iglesia y por la pastoral integral eclesial. El ámbito de esta ciencia sagrada no cede en extensión ni en interés a ninguna otra, puesto que abarca los primeros orígenes de  la humanidad, sus relaciones esenciales con el creador, la Redención, los Sacramentos, la gracia, la eclesiología cristiana”


[1] Con esta sigla CLV  y su número citaremos la Constitución litúrgica Conciliar “Sacrosanctum Concilium”

[2] Con la sigla EncMDei, citamos la Encíclica “Mediator Dei”, de Pio XII

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