liturgia de pentecostés

Domingo Pascual de Pentecostés. La Pascua de Pentecostés es el cincuenteno. Día (eso significa «Pentecostés» )de la Pascua de Resurrección. Seria más propio llamar a este día «Día interminable», porque el Espíritu Santo baja Hoy del Cielo para inaugurar solemnemente la Iglesia y dirigirla, y volcar siempre sobre el mundo las riquezas inagotables de la Redención.

Este día es solo un solemne preludio de Su Misión en el tiempo, y en curso siempre de eternidad hasta el encuentro definitivo de todos con Dios.



La Liturgia de este Gran Domingo y del decenario que le precede es una sabia lección de teología del Espíritu Santo, tercera persona divina de la Santísima Trinidad, teología que nuestro Credo condensa en dos frases: «Creemos en El Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con El Padre y el Hijo recibe una misma Adoración y gloria, y que habló por los profetas»……….»por obra del Espíritu Santo, Jesucristo se encarnó de María, la Virgen……..».Piénsese en los siete dones y en los innumerables frutos; léase el himno «veni, Creátor Spíritus»,la secuencia «Veni, Sanete Spíritus», y cada texto pentecostal de los libros litúrgicos; óigase a la Liturgia todo el ciclo anual, y se encontrará el estudioso con el mejor y más ceñido tratado teológico de este Divino Espíritu.

Con este domingo y un doble «aleluya» en la despedida de la Misa y del oficio de Vísperas, se cierra el Ciclo Pascual. El Cirio se apaga y se retira al Bautisterio, al terminarse las Completas.

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